Un año sin Adolfo Suárez, y su nieta Alejandra Romero en medio...

Un año sin Adolfo Suárez, y su nieta Alejandra Romero en medio...

Hoy se cumple un año de la muerte del expresidente Adolfo Suárez. Una fecha de lo más conmemorativa tanto para la familia como para un país que comenzaba a andar hacia la Democracia.

Un año después las relaciones se han tensado como suele ocurrir con el reparto de la herencia, y los Suárez tampoco se han librado.

La brecha entre los Suárez y el viudo de Mariam Suárez, la hija mayor del que presidente del partido político del CDS, se ha puesto aun más de relieve con el fallecimiento de Suárez.

En medio queda Alejandra Romero Suárez, que este año cumple 25, ha visto como tras la muerte de su abuelo ella heredaba -porque lo solicitó pudiendo hacerlo ya que su madre era la primogénita- el famoso ducado de Suárezque le fue concedido en vida por su: "Lealtad, patriotismo y abnegación".

Abogada como su abuelo y su madre, los que la conocen dicen de ella que es una mujer muy discreta. Uno de los mejores apoyos de la Grande de España es su novio Álvaro con el que es habitual verla pasear por el parque del Retiro.

Desde bien pequeña tanto su hermano como ella, afrontaron el duro trance y la responsabilidad de hacer honor al nombre de su madre, y así en 2007 se les podía ver en compañía de su padre asistiendo a la inauguración de un centro de apoyo a la familia que llevaba el nombre de su madre.

ALEJANDRA ROMERO, DUQUESA DE SUÁREZ, RECUERDA CON CARIÑO A SU MADRE, MARIAM SUÁREZ

Especializada en el terreno inmobiliario, sigue teniendo muy presente a su madre y se la puede ver por el Cementerio de Tres Cantos para rezarle a su fallecida madre, Mariam Suárez, a quien tan presente tiene.

Desde que falleciera Mariam Suárez, Alejandra acude al cementerio de La Paz donde reposan sus restos mortales, incluso vestida de negro, acompañada por su padre, Fernando Romero.

Ambos aprovechan para limpiar la tumba y adornarla con flores. Después de rezar durante unos minutos, Alejandra y su padre dan un tranquilo paseo por el cementerio, aprovechando para visitar las tumbas de otros familiares que descansan en el campo santo.

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